Mi experiencia en una oración para Milagros Sobrenaturales

 

Bonus

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Mi experiencia en una oración para Milagros Sobrenaturales

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Para milagros sobrenaturales hermanos:

 

Secuencia a seguir para que se te cumpla una petición a Dios sí o sí. (Fe cristiana católica).

 

No importa quién seas, por más terrible que seas, si quieres salvar a alguien de la muerte o salvarte. Esto funciona.

 

En primer lugar, tienes que saber, que Dios es un Dios sobrenatural que hace posible lo imposible.

 

También si estás desesperado y no ves otra salida, tienes que intentar hacer esto. Y verás.

 

Como experiencia, yo cometí un pecado gravísimo. Y caí en un remolino de tormentos, como consecuencia de mi pecado. Lo más triste era, que buscaba a Dios desesperadamente, pues era un caso que no podía ser resuelto por ningún médico por más acertados que éstos fueron, ni con aquellos que cobraban más caro.

 

Estaba sumida un abismo, y lo más trágico, era que ahora –luego del pecado-, mi oración NO PASABA DEL TECHO. Había perdido toda conexión espiritual con Dios. Pues cuando antes oraba, sentía que dialogaba con alguien.

 

En serio. Entonces, me dije a mí misma, Dios es mi única respuesta. Debe haber alguna forma de hacer que me cumpla el milagro. Debe haber una, tan sólo una aunque sea. Y la encontraré. Después de todo, es mi única salida. No tengo más.

 

Pasó un largo tiempo, años, cuando al fin alguien me habló de la oración de LA DIVINA MISERICORDIA. Busqué en internet y me salió esto, y cito:

 

“Reza incesantemente esta coronilla... quien quiera que la rece recibirá gran misericordia a la hora de la muerte. Los sacerdotes se la recomendarán a los pecadores como última tabla de salvación. Hasta el pecador más empedernido, si reza esta coronilla una sola vez, recibirá gracias de mi misericordia infinita.

 

Otorgaré inmensas gracias a las almas que recen esta coronilla.

 

A las almas que recen esta coronilla mi misericordia las envolverá en la vida. y especialmente en la hora de la muerte.

 

A quienes recen esta coronilla, Me complazco en darles lo que Me pidan. [...] Cuando recen esta coronilla junto a los moribundos, me pondré entre el Padre y el alma agonizante no como Juez justo, sino como Salvador misericordioso.”

 

Entonces, me dije, aquí hay algo prometedor. Por ahora es mi única esperanza, la única.

 

Pues empecé, la recé tres veces, pues era cortita. Me amisté con Jesucristo y le pedí, le supliqué, que intercediera por mi perdón ante el Padre, Dios Padre. Le pedí que Él fuera mi abogado en este juicio.

 

Y así fue. Pasó un tiempo y traté de orar al Padre y sí, al fin, mi oración ya se sentía escuchada. AL FIN DEJÓ DE NO PASAR, DE SENTIR QUE NADIE ME ESCUCHA. YEEEEEH, yo estaba feliz.

 

Pero eso no resolvía mi tormento. Simplemente se me abrieron las puertas al Poderoso Universal.

 

Entonces alguien me habló de la parábola de la viuda en la Biblia, en el evangelio de Lucas capítulo 18. En resumen, dice que una viuda rogaba tanto a un juez por la absolución de su caso, rogaba tanto día y noche. Y al fin el juez cansado de escuchar las súplicas de la mujer y a pesar que el juez era inicuo, le resolvió su caso para no verla más.

 

La enseñanza es que a quien insiste y persiste se le cumple su petición.

 

Ese ratito me puse las pilas. Cabe mencionar que yo aplico la enseñanza de Jesús que dice que mi cuerpo, el cuerpo de todo humano en sí, es el templo de Dios. Y yo, por mi condición, no podía ir a la iglesia.

 

Entonces razoné sobre la parábola. Y todito el día me la pasé repitiendo mi petición a Jehová Dios. También pensé, si en el rezo del rosario se repite muchas veces la misma oración. Por qué no repetirle a Dios muchas veces mi petición, después de todo, ya sentía que mi oración dejó de no pasar del techo. Es decir, sentía que alguien me escucha.

 

 

Eso es todo. Insistí día, tarde y noche. Mientras cocinaba, mientras lavaba los platos. Durante TODAS mis actividades cotidianas yo insistía e insistía. Hasta que se me cumplió.

 

¡GLORIA A DIOS! ¡ALELUYA! ¡SANTO SANTO!

 

Raisa Luz


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